LA DEFENSA POPULAR NOVIOLENTA
Para resumir en pocas palabras ¿qué es la Defensa Popular Noviolenta (DPNV)?, yo diría que es una forma de defenderse ante una agresión, sin recurrir a la violencia mortífera, bien sea de un agresor externo hacia un territorio o de uno interno hacia una población o comunidad, pero para que la DPNV sea posible, se hace imprescindible que la sociedad dispuesta a practicar este tipo de defensa, asuma entre otros, los siguientes principios y valores sin los cuales no podríamos hablar de noviolencia (sin guion), por lo que estaríamos hablando de pacifismo o no-violencia (con guion)

· 1.– RESPETO A LA VIDA, tal vez es la principal característica diferencial con otros sistemas de defensa. Respeto a la vida tanto del agresor u opresor como del agredido u oprimido.
· 2.- Desarrollar una moral y una ética activa.
· 3.– Estar dispuesto a combatir el mal, practicando el bien, y nunca devolver Mal por Mal.
· 4.– Renunciar a la Injusticia y buscar la Justicia con métodos y medios Justos.
· 5.– El fin no justifica los medios, por lo que no debe de conformarse con el mal menor.
· 6.– El fin y los medios deben de ser coherentes, como el árbol y la semilla.
· 7.– No pretende vencer al adversario. Trata de vencer el mal que viene del adversario, buscando su superación. Busca su bien tanto como el propio.
Una vez asumidos estos mínimos principios por la sociedad dispuesta a practicar la DPNV, ésta debe de prepararse de igual manera que se preparan los ejércitos para la defensa violenta, tanto para el momento de la confrontación frente al agresor como para cuando termine el enfrentamiento.
La preparación dependerá mucho de las características del agresor, si es un agresor externo, por ejemplo la invasión de EE.UU en Venezuela, o si es un agresor interno, un golpe de Estado o una Dictadura. En cualquiera de los casos, se deben de tener en cuenta tres momentos, para los cuales hay que prepararse.
· Antes del enfrentamiento directo.
· Durante el enfrentamiento
· Una vez acabado el enfrentamiento.
Cada uno de estos momentos hay que diseñarlo y planificarlo meticulosamente, tal como lo haría un ejército violento que se prepara para enfrentarse a una agresión o de igual manera para acabar con un régimen dictatorial.
Antes del enfrentamiento directo:
Conocimiento del adversario. Sus objetivos. Conocer a fondo la situación de injusticia a la que nos vamos a enfrentar. Toda la sociedad dispuesta a practicar la DPNV debe tener completo conocimiento de las características del agresor y en función de esas características preparar nuestras respuestas a la agresión y las respuestas del resto de la población, para evitar actuaciones no coordinadas o violentas. El encuentro con los invasores o agresores, debe ser un encuentro que no eleve la tensión en el momento de la agresión. Se debe de utilizar la estrategia de “descolocar al agresor”. Normalmente el agresor esta preparado para encontrar una defensa a su mismo nivel, espera encontrarse con una resistencia violenta, pues precisamente eso es lo que NO debe de encontrar, debe de encontrar una sociedad que NO le es hostil violentamente, una sociedad que respeta la vida del agresor, que no está dispuesta a poner en peligro la vida del agresor, el primer objetivo sería evitar que en el momento del encuentro el agresor no experimente miedo pues el miedo es lo que nos conduce a las respuestas violentas. Se deben de tener previstas respuesta no hacia la persona del agresor sino hacia la injusticia que representa el agresor. El principal error cometido por los oprimidos o agredidos, es el de aceptar y hacer suyas, para alcanzar su defensa o liberación, las tesis y las prácticas del agresor u opresor. El opresor para ejercer su control sobre una persona o un colectivo, tradicionalmente ha recurrido a la violencia y a la fuerza, así ha conseguido que el oprimido, (persona, colectivo o el pueblo en general), acepte órdenes, leyes y normas dirigidas en contra de sí mismo y en contra de sus intereses, en beneficio de su opresor, siendo este el único medio, hasta ahora, conocido y utilizado por el opresor para conseguir sus objetivos. Los oprimidos, en su deseo de liberación, han entendido que si el opresor los subyuga utilizando la violencia, de la mano de ésta también vendrá su liberación, dando por buenas e imitando las prácticas violentas de su opresor. El oprimido ha cometido el error de igualar y poner al mismo nivel: OPRESIÓN y LIBERACIÓN. Ha creído que si el opresor utiliza la VIOLENCIA para subyugarlo, a través de la VIOLENCIA, también se puede alcanzar su LIBERACIÓN. El oprimido, no se ha dado cuenta, que la “patente” de la VIOLENCIA, está siempre en manos del opresor. El oprimido no ha sabido diferenciar los caminos que por los que se ejerce la OPRESIÓN y por los que se llega a la LIBERACIÓN. Por tanto, no debemos de caer en este error y utilizar en el momento del encuentro con el agresor, un programa que esté perfectamente planificado y organizado con el objetivo de dejar al agresor totalmente “descolocado”.
Durante el enfrentamiento, en función de las características del agresor, así se planificaran los encuentros o enfrentamientos, que pueden ser muy diversos:
· Si nos enfrentamos a una dictadura, en el catálogo de acciones noviolentas de Gene Charp, podemos encontrar 198 actuaciones posibles para forzar la caída de la dictadura.
· Si nos enfrentamos a una invasión tipo Venezuela, también valdrían algunas de estas 198 actuaciones que debidamente organizadas, coordinadas y descentralizadas vayan dirigidas a la desmoralización de los soldados invasores, que son los ejecutores de las ordenes que emanan del poder del invasor. Lo primero que habría que conseguir es que el soldado invasor, no ve en ti su enemigo, que no te tenga miedo, que sepa con seguridad que tú no vas a poner en riesgo su vida. Este es el mensaje que deben de recibir los soldados invasores en el momento de la agresión. Ninguna hostilidad hacia sus personas. Debemos de planificar nuestras actuaciones para que el soldado invasor entienda que no se le rechaza a él como persona, sino lo que se rechaza es la injusticia de las órdenes que él pretende desarrollar con su invasión, al mismo que tiempo que se practica la Desobediencia Civil y la No-cooperación con el invasor. Nadie debe de obedecer una orden del invasor. Nadie debe de cooperar lo más mínimo con el invasor. Al mismo tiempo que se le invita al soldado a marcharse a casa, porque aquí como soldado no es bien recibido. Esto es lo que sucedió cuando los tanques soviéticos invadieron Checoeslovaquia, la población no fue hostil con los invasores pero al mismo tiempo se desplegó una campaña de desmoralización invitándolos a volver a sus casas. Estos son algunos de los eslóganes que se transmitieron a través de todos los medios de comunicación:
· Vosotros tenéis los tanques, camaradas, nosotros tenemos las manos vacías, pero el derecho está de nuestra parte".
· "No se construye el socialismo con tanques".
· "No se mete en prisión a todo un pueblo ".
· "Stalin aplaude, Lenin desaprueba".
· "¡ Americanos abandonad Vietnam, soviéticos, abandonad Checoslovaquia!".
· "Hemos sobrevivido a Hitler, sobreviviremos a Brejnev".
· "Sólo puede ser libre un pueblo que no prive a otro pueblo de su libertad (Karl Marx)".
· "Entre nosotros ha habido muertos. ¿Qué diréis a vuestra madre cuando volváis a casa?.
· "Lenin, despierta, Brejnev se ha vuelto loco".
· "¿Qué hacéis aquí? ¿No tenéis trabajo en vuestro país?
En la segunda fase, no podemos olvidar que el poder del invasor o agresor no está en el poder de sus armamento, sino en la obediencia del oprimido. En la DPNV, hay que tener más valor y valentía que en la violenta. En la defensa violenta, el soldado, el guerrillero, cuenta con un arma con la que cree que se va a defender, estando dispuesto a matar para conservar su vida. En la defensa noviolenta, el noviolento está dispuesto a morir antes de quitar la vida a su adversario, por lo que se necesita más valentía y valor que para el ejercicio de la violencia.
Una vez acabado el enfrentamiento.
La primera y segunda fase consumen tanta energía, que por lo general se suele olvidar esta tercera fase en todas las luchas y enfrentamientos sin violencia. Para la DPNV, esta última fase es, tal vez, la más importante, es una fase muy poco cuidada en las luchas sin violencia que han terminado con éxito. Una vez terminada la lucha y finalizado el conflicto será necesario tener un plan para el día después. Desgraciadamente las revoluciones sin violencia como las “primaveras árabes”, o la invasión soviética en Checoeslovaquia, carecían de este programa para el día después, y la lucha que llevó a la población la ilusión de un futuro mejor, desencadenó una situación peor a la que se había combatido mediante las acciones sin violencia, a pesar que el éxito de las acciones sin violencia, tal como demuestran Chenoweth y Stephan en su libro, “"Why Civil Resistance Works: The Strategic Logic of Nonviolent Conflict" tras analizar un siglo de conflictos concluyen que las principales campañas de resistencia sin violencia han tenido éxito en el 53 % de las ocasiones, en comparación con el 26 % para las campañas de resistencia violenta.
Por tanto, una vez superadas las dos primeras fases, y aprovechando la organización popular de democracia de base que se ha generado para las dos fases anteriores, se debe tener previsto un programa de democracia popular, hay que evitar caer de nuevo en el sistema de democracia capitalista liberal, que es el que predomina en este momento, y que es el generador y protector de todas las guerras, desgracias, injusticias, desigualdades y sufrimientos que azotan a la humanidad y al planeta, y que es un sistema pensado para beneficio de los que ejercen el poder político, económico y militar. El pueblo, que ha sido capaz de enfrentarse al opresor, y que se encuentra en estos momentos empoderado, debe de continuar ejerciendo su empoderamiento mediante la democracia popular, hay que evitar los planteamientos pragmáticos, esos que dicen que hay que “delegar el voto o el poder” en representantes. No es posible crear una sociedad DEMOCRÁTICA, JUSTA, SOLIDARIA, QUE RESPETE Y VIVA EN ARMONÍA CON EL UNIVERSO, dentro este sistema capitalista. La Democracia real, la Paz, la Justicia y la Libertad, son incompatible con el capitalismo, que es un sistema DEPREDADOR, que se dirige hacia su propia destrucción, y con el, la destrucción de la HUMANIDAD. En estos momentos lo estamos viendo y viviendo claramente, la caída del imperio y su sistema, está llevando a la HUMANIDAD hacia la más horrenda DESHUMANIZACIÓN.